La banda de música de Beniardá

Beniardá es el único pueblo del Valle de Guadalest que ha tenido y tiene en su seno formaciones musicales. Antes fue su Banda de Música y ahora compartiendo con otros pueblos del Valle, su Rondalla ” La Muntanya”.

La Banda fue creada por los años 1920 a 1922 por el entonces cura Párroco de la localidad, D. José María Laborda Nadal, “el retor negret” que le llamaban algunos, con jóvenes y niños del pueblo, sin contar con ninguna subvención ni ayuda oficial ni particular, solamente con el entusiasmo de sus componentes y de su fundador, aunque pasados los años no se tuvo en cuenta la labor de este señor a favor de la juventud. Los ensayos se realizaban tres noches por semana en la planta baja de la Casa Abadía y en invierno, durante los descansos de los ensayos, solíamos calentarnos con una gran fogata que se hacía en la pieza contigua a la de los ensayos, y este tiempo se aprovechaba generalmente para contar cuentos, gastarnos bromas o referir chismes o chirigotas locales con lo que pasábamos bastante bien las largas veladas invernales además de instruirnos musicalmente. Los gastos instrumentales, aparte lo que cada uno podía aportar para su instrumento, se cubrían con las ganancias obtenidas en las fiestas locales, las de los pueblos del Valle, Callosa de Ensarna y S. Jorge de Alcoy. Los instrumentos los facilitaba la ” Unión Musical Española, antes Casa Dotesio de Valencia”.

Creo que era muy instructivo tener una Banda de Música en la localidad, que con frecuencia amenizaba las fiestas locales y muchas funciones religiosas acompañando en ellas al magnífico Coro Parroquial de Beniardá con lo que estas funciones resultaban bonitas y atraían a bastantes feligreses.

La Banda llegó a tener más de treinta componentes, mozos unos y no tanto otros ocasionando, sobre todo en los más pequeños, situaciones anecdóticas que algunas veces también conllevaban una picaresca alegre y fresca.

En cierta ocasión, 28 de junio, fuimos a tocar a Benimantell en la bendición de una campana. De madrugada pasamos a Benifato por tener que actuar en la fiesta de San Pedro. El cansancio que llevábamos y el sueño acumulado sirvió para fomentar el jolgorio, chistes y gracias. Un músico, el de los platillos, bromista y ocurrente, pensó y se colocó entre los párpados dos trocitos de palillos de dientes para poderlos tener abiertos, decía.

En Benifato fuimos alojados en las casas del Sr. Alcalde, creo que se llamaba Genaro, se quedó con los que nadie quería, los cinco más pequeños, que al sentarse a la mesa para comer, tres de ellos se quedaron dormidos, tal era el cansancio que acumulaban.

En otra ocasión en Callosa de Ensarna, un pequeño, alojado en una casa donde había varias mozas, fue acunado y dormido en los brazos de una de ellas por lo que al saberlo los músicos mayores hubo bromas y chirigotas a costa del que ” tanta suerte había tenido”.

A las fiestas de Alcoy se iba con el carro del ” tío Planeta” único vehículo existente entonces en el pueblo y con el que se llevaban los instrumentos y el suministro para los días de estancia en Alcoy. Los músicos cada uno hacía un viaje por su cuenta aunque la mayoría íbamos a pie acompañando el carro. En Alcoy, la Fila que nos había contratado, nos alojaba en un almacén de borras donde dormíamos y comíamos de lo que nuestros cocineros preparaban con el suministro traído. Por las noches los músicos mayores marchaban con los componentes de la Fila, mientras que los más pequeños nos quedábamos a dormir sobre los sacos de borra.

Pasado algún tiempo, sumió la dirección de la Banda un señor de la localidad llamado Rafael Ribes y, posteriormente, por cuestiones políticas derivadas de la Guerra Civil y también por la continua despoblación que iba sufriendo Beniardá, la Banda dejó de existir.

Francisco Bou

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