La plaza sobre los años treinta

Las costumbres tradicionales, la manera de celebrar las fiestas, las diversiones populares y colectivas, sueño un aspecto muy importante de la vida de un pueblo, de un país. Es importante, de vez en cuando, hacer un pequeño recordatorio de la que es nuestra cultura, una parte de la que, la que nos referimos en este escrito, se ha transmitido de manera oral, de generación en generación, y que hoy día está en situación precaria. Esta situación se debe, entre otros motivos, a la ausencia de su tratamiento y mantenimiento a las escuelas, a las entidades culturales, a la T. V. V., y también, en parte, por la falta de una política cultural y de un reconocimiento de nuestra identidad valenciana.

Debemos tener en cuenta que nuestra valencianidad, más allá de cuatro tópicos, es el hecho diferencial que nos enriquece y que enriquece con sus aportaciones otros pueblos y culturas del mundo.

Aunque cuando hablamos de cultura, siempre pensamos en los hechos literarios, históricos, artísticos o bien científicos, hay una más viva, más día a día: la cultura popular, es decir, las canciones, las dichas, los refranes y, como no, las costumbres que las personas hemos ido adquiriendo a lo largo de siglos y que han ido forjando una manera de ser propia, una manera de entender todo lo que nos rodea. Es importante no olvidar estos aspectos de la cultura, ya que, de hacerlo, perderíamos una parte importante de nuestra identidad.

Es por eso que este año la Comisión de Fiestas hace una pequeña aportación de nuestra cultura local, recordando aspectos que ya casi parecían olvidados, pero que, en el momento que hemos escarbado un poco han aparecido vivos en la mente de nuestros mayores, como debe ser, y como seguirá siendo en un futuro. Esperamos que todo lo que es nuestro no acabe siendo un simple recuerdo folclorizado del pasado. Como bien dice nuestro estimado poeta Vicent Andrés Estellés, es necesario que tengamos presente que:

(…) “Lo que vale es la conciencia de no ser nada sino se es pueblo”. Libro de las Maravelles.

Y quizá solo así, caminaremos con orgullo de formar parte de un pueblo que mantiene fielmente su propia identidad: El pueblo valenciano.

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