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El eucalipto centenario de Beniarda

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Paseando por la Font Vella y entre sus muchos árboles, me detuve a contemplar el eucalipto Centenario por su gran altura y belleza. Para que se hagan una idea, desde abajo mirando a sus últimas ramas, que la vista me alcanza, es como un edificio de cuatro o cinco plantas. ¿Podéis calcular los metros?. Su tronco es enorme y en él, al pasar de los años, quedaron grabadas letras de tantos jóvenes, de sus amores verdaderos, pasajeros o sólo un recuerdo de verano, que en el grandísimo tronco quedó grabado con sus corazones, sus flechas y muchos nombres.

Él florece en el mes de Julio y con sus diminutas flores amarillas atrae el atardecer a montones de pájaros: abejarucos, esos vistosos pájaros de alas de colores azulados y de cuerpo negro, queriendo atrapar a las miles de abejas que buscando el polen de nuestro gran Eucalipto, viajan incansables para llevarlo a su colmena y fabricar la dulce miel. Estas diminutas flores, al caer sueltan unas pequeñísimas campanillas que siembran el suelo.

Recuerdo también cuando éramos niños, recogíamos estas campanillas y pasándoles un hilo nos hacíamos collares y pulseras que eran nuestras joyas. Este árbol, creció al lado de nuestra famosa fuente llamada Font Vella (Fuente Vieja), corre cristalina por sus muchos chorros de agua tan fresca que empaña el cristal, riega las huertas río abajo donde sus aguas reposan en el embalse de Guadalest y dan vida a truchas, carpas, otras especies; beben pajarillos, jilgueros o caderneras, chamarín o gafarrons, verdones, perdices, tórtolas, codornices, golondrinas que limpian nuestro cielo de mosquitos. No ensuciemos las aguas, no las contaminemos, es nuestra vida, enseñemos a los niños a cuidar los árboles, a conocer la naturaleza, las plantas y a plantar algún árbol, tal vez tan hermoso como nuestro centenario Eucalipto, de nuestro pueblo Beniardá.

Al eucalipto le llaman el árbol contra la fiebre, de múltiples propiedades curativas: asma, bronquios, garganta, gripe, resfriados, llagas...

Su perfume llamado eucaliptol purifica y desinfecta el ambiente, se cuecen sus hojas de ramas adultas de sabor amargo y se endulzan con azúcar o miel para su consumo. Dichas hojas, se recogen en verano y en otoño, se desecan al sol y se pueden conservar después en tarros de cristal o en saquitos de papel.

Sabia y querida Naturaleza que nos da tantas cosas !!


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